Esta es mi empresa
Aburrá Valley es un grupo de voluntarios que se unió para impulsar el sistema de innovación y emprendimiento en Medellín, debido a la falta de articulación que evidenciaron en este ecosistema. Para ellos la ciudad contaba con muchas iniciativas en este campo pero no había unión entre ellas, todos los pedazos estaban sueltos y de ahí nació la corporación, ese alguien que necesitaba la ciudad para unir y articular, crear un ecosistema que permitiera que creciera una empresa nueva y que al mismo tiempo le brindara muchas posibilidades para lograr su éxito.
Aburrá Valley nació además con el propósito de impulsar a las personas a que dejaran el egoísmo, pues el trabajo en equipo permite que se tengan mejores resultados. Como dice Camilo Ramírez, fundador de la corporación: “Si a uno le va bien y devuelve ese mismo beneficio a la comunidad haciendo que al otro también le vaya bien, todo apuntará a mejores resultados”.
¡Tengo una idea!
La corporación empezó en octubre del año 2015, a la fecha ya ajusta más de un año y el crecimiento ha ido en aumento de la mano de un sinnúmero de acciones en pro del emprendimiento en el Valle de Aburrá. “La gente hablaba mucho de Silicon Valley, pero nadie se atrevía a hacerles contrapeso e implementar la misma idea en Medellín. Aburrá Valley se dio a la tarea de hacerlo y de esta manera mostrar que en la ciudad también se pueden hacer cosas del mismo nivel” afirma Ramírez.
Para nadie es fácil crear su propio negocio, por ello la corporación brinda acompañamiento de tipo no tradicional, quienes hasta el momento se han unido a la comunidad lo han hecho de manera voluntaria y han creado una red de apoyo aportando y compartiendo sus experiencias, lo que les ha facilitado su proceso de emprendimiento.
A trabajar en equipo
Cuando nació Aburrá Valley, cada integrante estaba inmerso en el entorno del emprendimiento y al unirse encontraron fines y propósitos en común que los hacía más fuertes, no solo por coincidir en ideas sino por el hecho de que como equipo podían encontrar soluciones que los beneficiaban a todos por igual.
Actualmente, quienes conforman la corporación trabajan en un proyecto de emprendimiento o algunos ya cuentan con su idea de negocio desarrollada. Cada uno le dedica el tiempo que quiere y puede, la comunidad es dinámica y orgánica, se van rotando unos con otros para que siempre haya un representante, aun cuando no todos puedan estar en los mismos espacios.
Hasta final del año 2016 se estima un aproximado de 10 mil personas vinculadas y para el 2017, se espera conformar una red de más de 50 mil personas. Como equipo, visualizan que para este año, la corporación pueda estar más consolidada y puedan contar con personas dedicadas el 100% de su tiempo. De igual manera, están trabajando en tener focos de emprendimiento en diferentes partes de la ciudad, implementando acciones de apertura de espacios físicos en alianza con entidades coworking para potencializar el ecosistema emprendedor.
Se aprende todos los días
Como corporación, Aburrá Valley considera que la formación es irrelevante cuando se tienen todas las ganas del mundo, eres bueno en lo que haces y te gusta. Sin embargo, creen también que en el proceso de emprender puede haber un balance entre el conocimiento y la experiencia para lograr que el camino sea más fructífero, por ello, una de las estrategias en la que están trabajando consta de establecer alianzas con las entidades universitarias, propender por un equilibrio, mezclar lo teórico con lo empírico.
Medellín es una ciudad donde abundan las oportunidades para los emprendedores, no obstante en la actualidad hay dos retos muy importantes en los que está trabajando la corporación. El primero es que la gente tiene miedo a compartir sus ideas, se ponen barreras por si solas, se auto limitan, y esto es necesario romperlo para poder ver mas allá, para poder progresar. “Quitar ese chip es muy difícil, pues todo el mundo tiene miedo de que lo copien, cuando todos le copian a todo el mundo”, dice Camilo Ramírez. El segundo es ayudarles a las personas a tener ideas grandes, la gente por lo general trata de hacer negocios de supervivencia, no lo ven con la dimensión que podrían tener. Estos dos son temas culturales que requieren de muchas acciones, por ello el objetivo es que la gente aprenda a compartir su idea y a ayudar al otro, a dejar el miedo de abrirse al mundo, de hacer cosas grandes.
Como corporación se piensa en apostarle a revivir la cultura paisa, una cultura de hospitalidad y servicio al otro, valores que se habían ido perdiendo por sucesos de violencia e inseguridad, ahora el reto es recuperarlos con la cultura del emprendimiento, donde todos se ayuden entre todos.
Aburrá Valley es un engranaje de personas jóvenes, adultas, universitarios, empresarios y jubilados. Para muchos puede ser increíble cómo personas de diferentes personalidades, rasgos de edad y un sin fin de diferencias, pueden convivir en un mismo ecosistema. Para lograrlo la corporación ha trabajado en dar ejemplo, pues confían fielmente en que a pesar de que el equipo sea muy heterogéneo, y aunque a veces no logren entenderse, buscan puntos medios y trabajan en la negociación. Los une un propósito y esta misma dinámica es la que augura el futuro, la solidaridad y la economía colaborativa.
Ser el jefe de uno mismo es más duro
Para Camilo Ramírez, ser el jefe de uno mismo resulta la mejor opción, pues al fin y al cabo, esto le permite a cualquier persona controlar el tiempo y trabajar por lo que realmente le apasiona, lo único por lo que debería haber preocupación es por meterle las ganas suficientes y ser constante en lo que se emprende. No necesariamente el emprendedor debe ser el jefe, pues muchos casos de emprendimiento han demostrado que la unión de varias personas ha dado resultado a un proyecto con éxito, donde varios son cofundadores y trabajan activamente en el proyecto logrado.
Somos especiales
Aburrá Valley no tiene una competencia directa, pues más que tener un rival, el objetivo esencial por el que se trabaja es por articular todo el ecosistema emprendedor, unir a la gente con sus ideas, crear una red. La corporación ha logrado posicionarse gracias a la profunda convicción que tienen en el hacer, no en el idear. Consideran que en este ecosistema, más allá de imaginar lo realmente importante es que se lleven a cabo las ideas que pueden resultar exitosas. “Para conformar un ecosistema emprendedor, la gente necesita empoderarse del hacer, del actuar y hacer siempre más”, finaliza Ramírez.
Referencias bibliográficas:
Ramírez, C. (Diciembre del 2016). Comunicación personal.