La investigación aplicada busca usar los hallazgos adquiridos a problemas sociales o empresariales. Toma como principio la información recogida en la investigación básica, para posteriormente enlazar la teoría con la práctica.

Es tal su importancia, que llega a ser usada en todas las áreas del conocimiento: medicina, administración, economía, contabilidad, educación, comunicación, política, entre otras; relacionándo fuertemente, la academia con el sector productivo

Su principal propósito es la generación de conocimiento que impacte la vida de una población, las plazas de trabajo y la mejora de la productividad empresarial. Aquí se pueden distinguir tres etapas (Lozada, 2014):

  1. Proceso investigativo inicial que consiste en la búsqueda de teorías y resultados de ciencias básicas.
  2. Inclusión en el proceso de las necesidades sociales o industriales que permiten crear conceptos de aplicación a la teoría.
  3. Proceso investigativo de maduración y transferencia de la tecnología que permite la creación de productos o servicios que mejoran la industria.

Por otro lado, Vargas (2009) propone que el desarrollo de una investigación aplicada se puede dar en cuatro pasos:

  1. Partir de una situación problemática que requiere de intervención.
  2. Seleccionar la teoría que explique los conceptos centrales de la investigación.
  3. Evaluar la problemática y proponer el desarrollo del modelo para su resolución. Se pueden usar métodos sencillos de recolección de información como lo son los cuestionarios o entrevistas, mientras esto responda a las necesidades de contenido del investigador.
  4. Y hacer ensayos del modelo descrito en el paso 3 para conocer los resultados que este pueda arrojar. Se recomienda aplicar soluciones innovadoras y creativas, además de proponer varias posibles soluciones.

investigación aplicada a negocios, investigación tradicional, investigación innovación.

A diferencia de la investigación tradicional, la investigación aplicada no sólo se preocupa de organizar ideas, conceptos y referencias, sino  de entender las realidades con sustento científico, intentando entender la complejidad de las problemáticas sociales, cuestionando, reflexionando y dando solución a estas.

Es decir, la una depende de la otra, la investigación aplicada no se da sin los conocimientos de la investigación tradicional, y sin la investigación aplicada no hay desarrollo ni avances sociales.

Y aunque pareciera un proceso complejo, la investigación aplicada aporta múltiples beneficios a quienes la ejecutan en sus contextos (Ambos, 2009):

  • En las empresas muestra: una mejora en los procesos de comunicación, pensamiento crítico y trabajo en equipo, gracias a las actividades de aprendizaje práctico que se fomenta en su aplicación; acelera la transición de investigación básica a la comercialización; y es una fuente para hacer frente a las necesidades de la comunidad local.
  • En las instituciones educativas: resulta atractivo para los estudiantes, lo que fomenta un mejor reclutamiento para la institución; los docentes investigadores tienen mayores ingresos; los fondos de empresas patrocinadoras proveen mayores recursos; los productos resultantes de la investigación aplicada pueden generar ingresos adicionales; y la transferencia de tecnología resulta en estabilidad económica para la comunidad.
  • Para los estudiantes: se crean nexos más cercanos con el área productiva; fomenta las capacidades creativas y analíticas; y ayuda a la retención de estudiantes.
  • Los profesores: se desarrollan profesionalmente y avanzan en sus campos de estudio; generan oportunidades para trabajar con sus alumnos fuera de clase; reciben más remuneración; y si la investigación se comercializa, ellos pueden recibir beneficios económicos adicionales.

Es allí donde se usan los conocimientos y resultados de una investigación de manera práctica, donde se procesan los datos con el fin de innovar de manera técnica, artesanal o industrial; por lo que la investigación aplicada se asocia a “saber y hacer”, “conocer y practicar” y “explicar y aplicar”.

En la mayoría de los casos, esta investigación arroja productos o servicios innovadores que requieren ser protegidos para que la invención no sea duplicada, además que sus creadores tengan la posibilidad de recibir incentivos. De allí la importancia de proteger las obras bajo derechos de autor.

En conclusión, este tipo de investigación fomenta el desarrollo tecnológico empresarial, la búsqueda se soluciones innovadora para la productividad, soluciones colectivas a las problemáticas, innovación en productos o servicios y desarrollo de ideas con patente, por lo que se considera parte fundamental del I+D+i [Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación].

 

Bibliografía:

Ambos, Elizabeth. (2009). Investigación aplicada y desarrollo de fuerza laboral [ponencia]. The California State University. Recuperado de http://www.inacap.cl/tportal/portales/tp90b5f9d07o144/uploadImg/File/PDF/InvestigacionAplicadaDesarrolloFuerzaTrabajo.pdf

Lozada, José. (2014). Ibeneficios de nvestigación aplicada: definición, propiedad intelectual e industria. Centro de investigación en Mecatrónica y Sistemas Interactivos. Universidad Tecnológica Indoamérica: Ecuador. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6163749.pdf

Vargas, Zoila. (2009). La investigación aplicada: una forma de conocer las realidades con evidencia científica. Revista educación, 33 (1), 155-165. Recuperado de https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/educacion/article/viewFile/538/589

 

Escrito por: Astreed Jullieth Valderrama Martínez