La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un asunto que hoy en día se encuentra en el centro del debate económico, político y social dentro de las organizaciones, ya que algunos le consideran una “moda empresarial”, mientras que otros le dan mucha relevancia a este asunto.

Se cree que el 84% de los ejecutivos del mundo no solo persiguen el interés nato de los accionistas, sino que también están obligados a realizar contribuciones a la sociedad, aportando al mejoramiento de procesos culturales.

El concepto de responsabilidad social corporativa se debate entre la acción social, desde el punto filantrópico, y la responsabilidad empresarial desde la estrategia, visiones que al estar unidas derivan en efectos positivos para el medio ambiente, la sociedad, el mercado y las condiciones de desarrollo humano.

«La Responsabilidad Corporativa es el compromiso continuo por parte de las empresas para comportarse de una manera ética y contribuir al desarrollo económico sostenible, al mismo tiempo que se mejora la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, así como de la comunidad local y de la sociedad en general». World Business Council for Sustainable Development [WBCSD] (Tomado de Rodríguez, Dopico & González, 2002).

Algunos de los factores que incluyen en la aplicación de un plan de responsabilidad social son: la acción social a realizar, la identidad de la organización, la reputación corporativa, la sostenibilidad y la responsabilidad corporativa.

Es importante entender que estos programas no son una estrategia de marketing que tienen como objetivo prestar un servicio de calidad a los clientes de una empresa, un sector o un entorno. Este tiene como principio básico el cuidar los aspectos sociales y medio ambientales que rodean a la organización.

Esto ayuda al fomento de la transparencia corporativa y la calidad empresarial, la creación de valor, incremento en el liderazgo, posicionamiento de marca, gestión responsable de los recursos, salud y seguridad laboral, mejora en el clima laboral, etc.

En otras palabras, la Responsabilidad Social Empresarial adopta políticas organizacionales que propician y fomentan el balance social y medioambiental de sus actividades, sumado a que funciona como referente en valores sociales y puente comunicacional.

Invertir en acciones que beneficien a las comunidades y al entorno de la organización trae los siguientes beneficios para las organizaciones:

  1. Genera confianza de los consumidores en un campo quizás no ha sido explorado por ellos.
  2. Muestra el interés que tienen las organizaciones por las preocupaciones de la sociedad, creando programas que ayuden a mejorarla.
  3. Fomenta la protección medioambiental, orientando parte de sus procesos a esto esfuerzos.
  4. Las empresas socialmente responsables reciben una disminución en impuestos.
  5. Aporta a la articulación de beneficios, costes y derechos empresariales, al mismo tiempo que en lo ético, social y económico.
  6. Añade valor al producto o marca, ayudando a diferenciarse de la competencia.
  7. Potencia el crecimiento de la empresa.
  8. Refuerza la imagen de marca y la reputación corporativa de la empresa entre sus públicos objetivos.
  9. Aumenta las posibilidades de retener a empleados valiosos.
  10. Desarrolla oportunidades sociales de negocio.

Sumado a esto, se construyen valores compartidos entre sociedad y empresa, donde se comparten políticas generales y operaciones de la empresa que aumenten su competitividad, al mismo tiempo que mejoran las condiciones económicas y sociales de las comunidades donde la empresa desarrolla sus actividades de venta de productos y servicios (Porter & Kramer, tomado de Salas, 2011).

Al momento en que las empresas tengan en cuenta que los consumidores son cada vez más responsables, y que tienen mayor autoridad para hablar de asuntos sociales y medioambientales, éstas comenzarán a hacer una mayor inversión social.

Algunas de las acciones sociales que las empresas realizan, se ven reflejadas así: al adoptar criterios de RSC se reducen los riesgos derivados de comportamientos socialmente irresponsables; el empleo de prácticas de RSC indica calidad en la gestión; las políticas de RSC contribuyen a mejorar la reputación de las empresas; y las empresas que practican RSC son más atractivas para los empleadores (Nieto, 2004).

En sí, la RSE debe responder a los objetivos financieros establecidos por los accionistas y dueños de las empresas, pero con la creación de valor económico, medioambiental y social que las comunidades necesitan para su bienestar.

De allí que las empresas deban equilibrar los intereses de todos sus grupos permitiendo resolver los conflictos y distribución del valor creados, entendiendo que los comportamientos socialmente responsables tienen efectos positivos que contribuyen a aumentar el rendimiento y el valor de las empresas.

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Referencias:

Nieto, Mariano & Fernández, Roberto. (2004). Responsabilidad social corporativa: la última innovción en management. Universia Business Review. Recuperado de https://ubr.universia.net/article/view/476/responsabilidad-social-corporativa-innovacion-management-

Rodríguez, R., Dopico, A. & González, E. (2002) La responsabilidad social empresarial. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2751754.pdf

Salas, Vicente. (2011). Responsabilidad Social Corporativa [RSC] y creación de valor compartido. La RSC según Michael Porter y Mark Kramer. Revista de Responsabilidad Social de la Empresa, 9, 3, 15- 40. Recuperado de https://www.accioncontraelhambre.org/sites/default/files/documents/9_2.pdf

Escrito por: Astreed Jullieth Valderrama