Los productos nacen de la necesidad de satisfacer una carencia existente en los seres humanos. Inicialmente se diseñaban con el fin de satisfacer dicha necesidad, por lo que no se tomaba en cuenta la experiencia de uso de las personas y aspectos más humanos como sus miedos, sueños y sentimientos, simplemente, el producto era diseñado y las personas se debían adaptar a él.

La evolución, la globalización y la inmediatez de la información son aspectos que cambiaron la manera como se percibe un producto, el consumidor informado del nuevo siglo es exigente, activo, participativo, no es él quien se adapta al producto, exige que el producto se adapte a él y que tenga en cuenta no solo su necesidad básica de uso sino su experiencia al obtenerlo.

De aquí nace la necesidad de las empresas de cambiar el enfoque de como se desarollaba y se pensaba un producto para ofrecer al mercado, basado simplemente en satisfacer una necesidad única a otorgarle una experiencia al cliente.

Razones por las que el término experiencia del cliente o CX [Customer Experience] ha tomado relevancia e importancia en los últimos tiempos. El CX se entiende como el conjunto de experiencias que tiene el cliente con la marca, donde existe relación con el servicio y comprende todas las etapas que suceden desde el reconocimiento de la marca hasta la recomendación, pasando por su compra y uso.

La experiencia del cliente entonces es un proceso que no tiene un inicio o final, abarca desde el primer impacto o contacto del cliente con la marca hasta la post compra, de aquí radica la importancia de desarrollar un producto pensado para ofrecerla la mejor experiencia desde el primer momento para llegar a fidelizarlo.

Desarrollar un producto es un proceso largo y complejo que se compone de varias etapas, veamos algunas en las que se hace sumamente importante tener presente la experiencia del cliente.

  1. Entender a profundidad las necesidades de tu usuario: esto implica estudiar y analizar cómo en el mercado satisfacen esa necesidad y cómo tu producto puede mejorar su experiencia.
  2. Realizar encuestas y análisis cualitativos: de esta manera conoces la opinión de personas que aún no son clientes tuyos, pero que tienen potencial para serlo.
  3. Desarrollar y evolucionar tu idea apoyado de metodologías como el brainstorming o el design thinking: ideales para obtener ideas innovadoras a partir de dinámicas en grupo y al mismo tiempo, lograr un acercamiento a las necesidades reales de los clientes.
  4. Monitorizar constantemente qué se habla de tu producto: tanto en los entornos digitales como en los entornos offline, su importancia radica en que tendrás información valiosa e importante sobre la aceptación de tu producto y la manera cómo puedes mejorarlo.

Si te interesa conocer más sobre cómo lanzar un producto exitoso te invitamos a leerlo en otra entrada de nuestro blog, haciendo clic aquí.

 

 

Referentes:

Estrategia pratica.(2016). ¿Cómo diseñar un producto? Los 5 pasos imprescindibles.Recuperado de https://www.estrategiapractica.com/disenar-producto-5-pasos/.

Shopify. (2016). Experiencia del cliente vs experiencia de usuario: ¿son diferentes? Recuperado de https://es.shopify.com/blog/experiencia-del-cliente-vs-experiencia-de-usuario-son-diferentes.

Pymerang. (s.f). Desarrollo de un producto basado en el cliente.Recuperado de http://www.pymerang.com/emprender/que-necesito-para-iniciar-un-negocio/informacion-valida/necesidad-en-el-mercado/132-clientes-y-productos

Escrito por: Andrea Sepúlveda