La Inteligencia Emocional (IE) es un factor primordial en el desarrollo del liderazgo en las organizaciones y en las interacciones que se dan en los grupos de trabajo. De esta manera se garantiza un excelente desempeño operativo que desemboca en el éxito empresarial.

Según Daniel Goleman, experto en este tema, la inteligencia emocional es un constructo que está definido en tres partes (1996):

  1. Entender qué siente uno y ser capaz de mejorar esos sentimientos.
  2. Tener la habilidad de auto-motivarse en lograr objetivos.
  3. Entender lo que otros sienten y manejar estas relaciones de manera efectiva.

De esta misma manera, Mayer y Salovey (Tomado de Fernández y Extremera, 2009), plantean cuatro habilidades emocionales básicas que hacen parte de la complejidad cognitiva y emocional de las personas:

  1. Percepción emocional: la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud.
  2. Asimilación emocional: la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento.
  3. Comprensión emocional: la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional.
  4. Regulación emocional: la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual.

Esto conlleva a desarrollar habilidades donde las emociones puedan ser manejadas adecuadamente con el fin de actuar de manera correcta e interactuar con las personas, guiados, no por las reacciones, sino por los pensamientos, de manera que se procese la información y se actúe acorde a como se desea.

Características de la inteligencia emocional, Autorregulación emocional, Así mismo, aprender a manejar los pensamientos y las palabras, ayudará a establecer mejores relaciones sociales y laborales, construidas a partir de capacidades intrapersonales, habilidades interpersonales, adaptabilidad, estrategias para el manejo de estrés y factores emocionales y anímicos.

Por esta razón es importante entender que las emociones juegan un rol importante en el conocimiento de las organizaciones, de allí la importancia de tener líderes carismáticos que se interesen por los miembros de su grupo y sus necesidades, teniendo en cuenta que esto influye, ya sea positiva o negativa, en el desempeño laboral del grupo.

Y, por consiguiente, en la enseñanza de la gestión y del liderazgo, ya que se requiere del entendimiento y el análisis de la inteligencia emocional de los trabajadores con el objetivo de lograr una gestión estratégica efectiva, orientada al cumplimiento de los objetivos corporativo (Nájera, 2016).

Aunque la IE puede ser aplicada en muchos ámbitos de la vida, en lo laboral esto ayuda a que una persona se vuelva valiosa para la empresa, no sólo por lo que sabe sino por su habilidad de interrelacionarse con otros de manera inteligente y empática.

Sin embargo, para algunas personas no es sencillo manejar sus emociones, por lo que les compartimos estas claves para mejorar la inteligencia emocional (Navarro, s.f. & Martínez, 2018):

  1. Detecte la emoción que hay detrás de cada acto.
  2. Identifique sus fortalezas y debilidades.
  3. No juzgue lo que siente entre “bueno” y “malo”.
  4. Analice qué quiere decir su lenguaje corporal.
  5. Controle lo que piensa y así podrá manejar cómo se comporta.
  6. Haga un diario emocional de lo que siente.
  7. Aprenda a expresar sus emociones, determinando cómo se provocan y en qué situaciones.
  8. Enfrente sus emociones negativas.
  9. Mantenga la calma.
  10. Dispóngase a escuchar opiniones de otros acerca de usted y su comportamiento.
  11. Plantéese objetivos personales.
  12. Aprenda a descifrar señales sociales.
  13. Y cuide la manera de expresarse frente a otros.

De esta manera, aprenderá a percibir, comprender y manejar la información brindada por las emociones, desarrollando la Inteligencia Emocional, ayudando a la resolución de problemas y facilitando la adaptación al medio, a través de la autoconciencia, autocontrol, la empatía, el manejo de conflictos y el flujo de comunicación.

Referencias:

Cali, A., Fierro, I. & Sempértegui, C. (2015). La inteligencia emocional como elemento estratégico en la empresa. Revista Ciencia UNEMI, 8, 5, pp- 119-125.

Fernández, Pablo & Extremera, Natalio. (2009). La inteligencia emocional y el estudio de la felicidad.  Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 66, pp. 85-108. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3098211

Goleman, David. (1996). La inteligencia emocional. Kairos. Barcelona.

Martínez, Cristina. (2018). 15 claves para mejorar la inteligencia emocional: una guía imprescindible. Cognifit. Recuperado de https://blog.cognifit.com/es/mejorar-la-inteligencia-emocional/

Nájera, Santiago. (2016). Liderazgo e inteligencia emocional. INNOVA Research Journal, 1, 1, pp. 19 – 24. Universidad Central de Quito.

Navarro, Pau. (s.f.). 10 pasos esenciales para desarrollar tu inteligencia emocional. Habilidad social. Recuperado de https://habilidadsocial.com/como-desarrollar-la-inteligencia-emocional/

 

Escrito por: Astreed Jullieth Valderrama