Uno de los mayores desafíos que tiene la economía global es combatir el desempleo juvenil, se estipula que hay alrededor de 73 millones de jóvenes entre los 16 y 24 años, desempleados, incrementando en un 6% desde el 2007. Evidentemente en una década no se ha pido combatir de manera eficaz y eficiente esta problemática. Latinoamérica es quien aporta mayor porcentaje a estas cifras, un 40 % de la cantidad total de jóvenes desempleados son pertenecientes de este lado del mundo. Siendo mayor el programa 6 de 10 trabajos que se les ofrecen son considerados “informales”, es decir, si contrato, beneficios o seguridad social, lo cual termina con consecuencias considerables para los sistemas de pensiones y de seguridad social.

Lo importante es afrontar la realidad buscando soluciones a estas diversas problemáticas que se condensan en una, World Economic Forum on Latin America siendo consientes de que se necesitan políticas innovadoras y acciones colaborativas para lograrlo, ha planteado una metodología de tres etapas para combatir efectivamente esta problemática, primero se debe buscar la raíz del problema, la mayoría de compañías concuerdan en la dificultar de encontrar candidatos con las cualidades y habilidades adecuadas para desempeñar la labor que están buscando.

Creando o reformando el sistema educativo, creando un vinculo directo y real entre las instancias educativas y laborales ,es decir, fomentar el desarrollo y fortalecimiento de las habilidades que se requieren en el mercado, esto para adelantar el “entrenamiento”, metodología adaptativa que servirá a ambas partes. Hay que entender que el paradigma de la educación teórica se acerca a su final debido a las demandas del mercado.

En segundo lugar está en fortalecer y enseñar a los jóvenes habilidades más generales, puesto que existe una evidencia carencia de estas a la hora de realizar un CV, una entrevista laboral, incluso en puntos más personales como saber destacar las fortalezas. En resumen esta etapa se podría denotar como preparación para ingresar a un mundo laboral.

No es simplemente crear más oportunidades, es estar preparado para ellas.

Este nuevo paradigma se basa en el trabajo mutuo, en un sistema “mano a mano”, siguiendo esta filosofía, es crucial activar y comprometer las corporaciones, más allá del marco de las políticas, de reducir esa brecha existente entre el mundo académico y el mundo laboral. Es fundamental el apoyo activo de las empresas que trabajan con esquemas innovadores, intensificando las pasantías, aprendizajes, programas de tutoría y demás iniciativas que contribuyan a la facilitación de la transición de los jóvenes al mercado laboral.

Varias empresas ya han empezado con iniciativas importantes e innovadoras para trabajar en esta problemática, el momento de llevar estos esfuerzos a una escala mayor, para lograrlo es necesario el apoyo de instituciones y entes gubernamentales con el objetivo de unificar y mejorar sistemas educativos y laborales.

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