La evolución del marketing digital trae consigo ciertos inconvenientes como la saturación del mercado, los canales y lo principal, de contenidos. Esto deriva en la dificultad de escoger cuál estrategia es la más adecuada para emplear en nuestra empresa: el marketing de contenido o el tráfico pagado.
Lo primero que resulta importante aclarar es que no existe una estrategia o metodología universal que garantice el éxito del marketing en una empresa o producto, todo depende de la empresa o producto en sí, es decir que se debe identificar cuál estrategia se ajusta más. Seguramente no será acertada en su totalidad, pues como se dijo no existe una regla universal y la “estrategia correcta” hay que moldearla según sea el caso, lo que se podría mirar como un “experimento” (controlado) del cual se obtendrán conclusiones importantes para una futura estrategia de marketing.
Para determinar cuál estrategia es la más oportuna, si la orgánica o la paga, o mejor aún un mix entre estas dos, existen cuatro sencillos pasos que ayudan a identificar y determinar cuál sería la estrategia más propicia. Esos pasos son:

Primer paso.

Definir el mercado, mejor dicho, quién es el mercado. Después de definirlo hay que ir con despacio y no cruzar esa delgada y tentativa línea hacia ofrecer el producto; resulta más importante llamar la atención del mercado definido que ofrecerle el producto/servicio.
He ahí la importancia de definir el target, pues para realizar una correcta comunicación, hay que tener un mensaje claro, oportuno y que conecte con el receptor, esto se logra definiendo un “cliente ideal” en el cual basarse y al cual dirigirse. Esta metodología ayuda, a través de los mensajes, a descartar a todos aquellos consumidores que no se apeguen al modelo de cliente ideal.
Definir el cliente ideal es de vital importancia para que funcione una estrategia de marketing, inclusive va más allá de eso, es determinante para ser competitivo en el medio, de no tener un cliente ideal simplemente se estará divagando.

Segundo paso.

Una vez esté determinado el cliente ideal se puede dar el paso a pensar cuál es el problema que este tiene.  Básicamente es definir qué problema es el que se encarga de resolverle la compañía o producto a ese cliente. Esto nos orientará en la elección de la estrategia más apropiada. Por ejemplo, si el problema del cliente lo lleva a buscar la solución en internet, es probable que la estrategia de contenido sea la más adecuada, pero si el producto o servicio crea una necesidad en el cliente (necesidad que antes de conocer el producto o servicio no la consideraba) resultaría más apropiada una estrategia de tráfico pagado.

Tercer paso.

Cuestionarse sobre la facilidad que tiene el público elegido para adquirir el producto o servicio, al igual que la facilidad de comprenderlo, es decir qué tanto hay que explicarle al cliente para que comprenda el producto; si el producto requiere de mucha explicación lo mejor será utilizar la estrategia de tráfico pagado.

Cuarto paso.

Lanzar una campaña con un presupuesto decente, solo queda probar y esperar. Pues, para saber en un 100% qué estrategia es más efectiva toca probar con las campañas y esperar las reacciones de nuestro mercado. Esto el único que determinará qué tan susceptible resultó frente a la estrategia de marketing empleada.