Tras casi dos años de haberse firmado el acuerdo de paz entre el Gobierno Nacional y la FARC-EP en Colombia, y teniendo en cuenta que muchos fueron los asuntos puestos sobre la mesa, es importante realizar un análisis del papel que juega el sector empresarial en el postconflicto, principalmente en la generación de empleo.

Desde un inicio se estimó que factores como la reforma rural integral, la participación política, el cese al fuego, la dejación de armas, la protección a las victimas y la confrontación de cultivos ilícitos eran puntos determinantes en el acuerdo de paz.

Sin embargo, el desarrollo de la economía, los mercados y el sector productivo, fueron los puntos con mayor atención en las negociaciones, ya que se esperaba (y se evidenció) un cambio en la producción de materias primas y en el precio del petróleo.

Sumado a esto, se produjo una desmovilización masiva de exguerrilleros, quienes al dejar sus armas se reintegraron a la sociedad bajo la promesa de recibir múltiples beneficios y oportunidades por parte del Gobierno y el sector empresarial.

Una de las grandes problemáticas a la que Colombia se enfrentaba era la informalidad laboral, la baja productividad, la corrupción y posibilidad de recaída de los desmovilizados hacía actos delictivos.

Esto conllevó a una preocupación generalizada por parte de los ciudadanos, quienes se opusieron a diversos aspectos de este punto; no obstante, las empresas acogieron políticas internas para la formación de exmilitantes y la generación de empleo para estos.

 

Economía, Acuerdo de paz Por una parte, se atrajo inversión extranjera al país, se aumentó el aparato productivo  y hubo una mejora en el desarrollo del sector rural de Colombia, generando más ingresos y mayores oportunidades en el sector agro e industrial, lo cual fue posible gracias a empresas como la Corporación Industrial Minuto de Dios, Grupo éxito, Sodexo Colombia, Organización Internacional para la Migraciones, entre otras, quienes abrieron sus puertas para brindar entrenamiento y vacantes laborales para exguerrilleros.

Así mismo, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización [ARN] dispuso programas educativos y de emprendimiento para los reinsertados, con el fin de impulsar la labor económica de estos de manera legal, brindándoles formación para el trabajo y apoyo psicosocial.

Según cifras actualizadas en el 2017, en las regiones más violentas del país, la tasa de desempleo era de un 5,2%, mientras que la informalidad llegaba al 85% en promedio, siendo las mujeres la población más afectada por esta situación (Servicio de empleo, 2017).

Pese a esto, se ha evidenció un alto porcentaje de ocupabilidad en actividades relacionadas con la agricultura, pesca, ganadería, caza, silvicultura, comercio, hotelería, restaurantes, servicios comunales y sociales. En respuesta a esto, se generaron diversas oportunidades para los emprendedores en el país, para los cuales se crearon incentivos para la innovación que pretendieron apoyar el surgimiento de empresas nacientes con potencial de crecimiento y escalamiento.

Sin embargo, todos los esfuerzos ya realizados parecen pocos, ya que se requiere impulsar nuevos servicios que les permita a los emprendedores consolidar su oferta de productos y servicios, donde a los reinsertados se les enseñe acerca de TIC´s, mercados digitales, desarrollo de negocios, etc.

La generación de empleo y el emprendimiento se puede convertir (porque todavía hay mucho por hacer) en el eje transversal del desarrollo del posconflicto, donde alianzas público-privadas generen planes que establezcan estos aspectos, a través del fortalecimiento económico de las ideas de negocio, el desarrollo de habilidades en la población y la tercerización de procesos de sus negocios.

Adicionalmente, entidades como la Andi, han dispuesto programas de acompañamiento a personas pertenecientes a la población vulnerable del país, fortaleciendo los emprendimientos en tres fases (Dinero, 2017):

  1. Encadenamiento, donde se pretender que estos se conviertan en los proveedores que suministren insumos a la empresas involucradas en el proceso de paz.
  2. Compra, donde se espera que las grandes empresas le compren productos a los reinsertados.
  3. Distribución exclusiva, la cual pretende fortalecer la comercialización de los productos del campo y de las pymes de esta población.

Existen otro tipo de iniciativas desde empresas privadas, las cuales promueven la generación de empleo a partir de la realización de la hoja de vida, generación de valor según el perfil y preparación para una entrevista de trabajo.

También se han creado fundaciones para la promoción de ideas que tengan como principio el cuidado del medio ambiente y movimientos sociales digitales a favor de la inserción.

Pero ¿qué beneficios obtienen las empresas de esto? Todos aquellos que se afilien a algún programa de apoyo al proceso de paz, pueden acogerse a la política de postconflicto que el Gobierno Nacional ha interpuesto con el fin de generar valor para el territorio y las empresas, para cerrar la brecha socio-económica e incentivar la oferta y demanda y ayudar al cumplimiento del acuerdo (Portafolio, 2017).

La participación de las corporaciones en este proceso puede darse en proyectos ligados a estos cinco mecanismos: pago de impuesto con obras y tarifas del impuesto de renta, proyectos de iniciativa privada en cada una de las regiones, proyectos ambientales donde se incluya la mano de obra de estos grupos, promoción de turismo hacía las zonas afectadas y la divulgación de programas de voluntariado en zonas vulneradas por la violencia.

Aquí se presenta un gran reto para el Gobierno, ya que este debe educar a los empresarios para que se involucren en el proceso de paz, velando por el cumplimiento de los programas de reconciliación y que generen sus aportes a los proyecto de desarrollo rural.

En este aspecto, María Victoria Llorente de la Fundación Ideas para la Paz asegura que “no hay construcción de paz posible sin la participación de las empresas. La paz busca cambiar territorios y realidades y esto solo es posible si el sector empresarial se involucra dando oportunidades” (Universidad Externado de Colombia, s.f).

En sí, la generación de empleo y el apoyo al emprendimiento dentro de las políticas de postconflicto, son una propuesta para que el sector privado y la sociedad misma, participe activamente en el proceso de paz, y así se logre una disminución de la desigualdad entre el campo y la ciudad.

Referencias:

Dinero. (2017). Siete emprendedores que le aportan a la paz y se la juegan toda en el posconflicto. Dinero.com. Recuperado de https://www.dinero.com/emprendimiento/articulo/como-se-beneficia-el-emprendimiento-con-el-posconflicto/247411

Portafolio. (2017). Empresas no están aprovechando las políticas posconflicto. Portafolio.co. Recuperado de http://www.portafolio.co/economia/empresas-pierden-beneficios-de-las-politicas-posconflicto-509932

Servicio de empleo. (2017). Estrategias de generación de empleo en zonas rurales de posconflicto. Servicio público de empleo. Recuperado de http://serviciodeempleo.gov.co/observatorio/2017/07/04/estrategias-de-generacion-de-empleo-en-zonas-rurales-de-posconflicto/

Universidad Externado de Colombia. (s.f.). El papel de los empresarios en función del posconflicto. Recuperado de https://www.uexternado.edu.co/finanzas-gobierno-y-relaciones-internacionales/el-papel-de-los-empresarios-en-funcion-del-posconflicto/

Escrito por: Astreed Jullieth Valderrama