Aprende a relacionarte con estas técnicas de comunicación

Comparte este artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Nuestro cerebro sólo capta el 5% de la realidad y el 95% restante es invención de nuestro inconsciente, las habilidades comunicativas son precisamente eso, capacidades que debemos desarrollar para lograr una comunicación más objetiva de lo que queremos transmitir.

Vivimos en un mundo de percepciones donde la gente supone en vez de basarse en una realidad consciente y profunda, la lógica, aunque parezca mantener un proceso racional de interpretación de la realidad, depende 100% de las experiencias anteriores y éstas son totalmente subjetivas.

La objetividad, la lógica y la razón conforman una capa de relacionamiento externo que nos da la apariencia de control sobre nuestras vidas y sobre las decisiones que tomamos, y son la base en donde justificamos todas nuestras acciones. Podemos estar absolutamente convencidos de que las tres son reales, pero no lo son.

En realidad, el proceso de la comunicación es complejo, aunque se supone que es natural en el ser humano, no es así. Lo cierto es que lo natural es la obligación y la necesidad de comunicarnos. No significa que sepamos hacerlo, pues hacerlo bien tiene su grado de complejidad que no se acaba de aprender en toda la vida.

Ese grado de complejidad está dado por la interacción de 10 facetas personales, 10 sociales y en nuestro caso particular, 6 facetas comerciales, aunque sería un error pensar que se relacionan únicamente con las ventas y el servicio, es más asertivo concluir que se relacionan más con nuestra manera de conseguir nuestros objetivos personales, sean cuales sean, por ejemplo, enamorarse o conseguir un empleo.

Lo interesante de leer sobre esto es que su aprendizaje se da es en la práctica, son técnicas que están interrelacionadas y son simultáneas, a veces simples, a veces complejas, y requieren de una gran energía mental para su conceptualización y control.

Las habilidades que veremos a continuación sirven tanto para la comunicación interpersonal, como para situaciones de ejercicio profesional, actividades de ventas y de servicio y hasta para el hogar. Son habilidades para la vida que nos ayudarán a entender y comunicar mejor.

En conclusión, debemos aprender a ser consecuentes, es decir, cada cosa que echamos a rodar tendrá secuelas, derivaciones y ramificaciones que en muchas ocasiones producirán efectos que no habíamos previsto, y también debemos aprender a ser trascendentes. 

Habilidades personales

  1. Saber ver

Todos tenemos una visión de foco que además es selectiva según nuestros intereses. Vemos lo que nos conviene e ignoramos lo que no tiene que ver con nosotros. 

Debemos aprender a mirar cuatro elementos: 

  • Conceptual
  • Físico
  • La imagen  
  • La personalidad del sujeto con el que nos vamos a comunicar

Ver el contexto conceptual significa interpretar la situación y el momento histórico en el que se encuentra el sujeto, durante un mes perseguí una cita con un cliente muy ocupado y por fin me la dio; cuando llegué a su oficina su secretaria se veía acongojada y el sujeto se veía parco y de mal genio, tuve que detenerme en mis objetivos para preguntar si pasaba algo, y sí, un empleado había muerto esa mañana, el cliente potencial me dijo que de todas maneras me atendería, pude haberlo aprovechado, en lugar de eso, le pedí que me diera otra cita para la semana siguiente, fue clave interpretar que el cliente no tenía el estado mental óptimo para hacer una negociación.

Ver el contexto físico es fijarse en los detalles del entorno, un cliente potencial me recibió en una oficina muy moderna y elegante. Me bastó una mirada para darme cuenta de que no era la suya, por lo que hice un comentario acerca de lo hermosa que era la oficina, pero que no me parecía el lugar adecuado para un negocio como el que le iba a proponer y que sería apropiado ir donde la acción sucedía, por lo que el cliente se sintió con confianza para llevarme a una oficina más pequeña, llena de estantes, computadores y archivos, donde se sentía a sus anchas y lleno de confianza, lo que reforzó el acuerdo que hicimos. 

Ver la imagen del individuo es un concepto cargado de interrogantes y más bien poco admitido, pues el argot popular reza que “las apariencias engañan”.

Estudiando un poco el comportamiento del consumidor en la moda aprendemos que en su vida cotidiana los sujetos representan en su imagen todo lo que sucede en su interior y también es un tema de detalles. 

  1. Saber Entender

Cada quien carga un costal de historias en su cabeza y una procesión por dentro; bueno, ese es el decir popular y es así, debemos entender que la naturaleza humana esta mediada por los miedos, las limitaciones, los sueños y los deseos.

Estos cuatro elementos entremezclados le dan color al proceso de toma de decisiones y entre los miedos, el principal es el de la pérdida de las sensaciones de seguridad, lo que se conoce como “zonas de confort”.

También, cada palabra que nos dice un sujeto está mediada por su cultura, su genética y sobre todo una historia de vida, que le da unos criterios para decidir. Eso lo descubrimos con sus “modos” de comunicación y sus modales.

Las apariencias engañan a aquellos que no saben mirar, para quien sabe entender, “aunque la mona se vista de seda mona se queda”.

  1. Saber Sentir

Los seres humanos contamos, por así decirlo, con cuatro canales de comunicación: el auditivo, el visual, el kinestésico que es a través del tacto, y, permítanme la imprudencia, la empatía.

La empatía es la capacidad de conectarnos con los sentimientos de los demás. Es diferente empatía de simpatía. La simpatía es una herramienta de relacionamiento para agradarles a los demás. Se puede ser simpático y nada empático y viceversa.

En nuestro caso la empatía nos sirve para entender cómo se está sintiendo la otra persona. Lo que sucede es que nuestro inconsciente recibe las señales no verbales del cuerpo de la otra persona, además de su olor y los matices de voz y eso le indica cómo se está sintiendo.

Es indudable que para afinar este aspecto es necesario ahondar en el tema de la inteligencia emocional. Aunque nuestra capacidad de tener empatía sea muy alta, pues además se fortalece con el uso, es algo que no debemos dar por hecho ni especular con ella, siempre es mejor corroborar lo que nuestro cerebro supone que la otra persona está sintiendo.

  1. Saber Preguntar

Saber qué, cómo y cuándo preguntar es una habilidad que se debe entrenar a diario. El primer criterio es respetar la intimidad y el segundo es indagar el punto de vista. 

Preguntas tales como ¿Usted qué piensa de…? Nos dan apertura a la estructura mental de los sujetos.

Lo más interesante es que con las preguntas se debieran poder percibir los deseos y los intereses de las personas acerca del tema que a nosotros nos conviene y eso nos da una guía de qué tipo de información le debemos dar.

De todos los procesos que vemos en las habilidades de comunicación podría decirse que saber preguntar es uno de los esenciales y sin él, es difícil que el resto se produzca como lo necesitamos.

Autor: Minuto de Dios

Autor: Minuto de Dios