En Colombia, el 2018 fue un año con diversas incertidumbres para la economía del país, especialmente para industrias como el de confección, la cual despertó muchas controversias en el mercado.

Este es un sector económico que es considerado como una de las potencias que el país puede impulsar para mejorar sus ingresos o que, por el contrario, puede hundirse al punto de desaparecer del mercado nacional.

En los últimos años, la industria de la confección en Colombia ha estado en crisis, debido al contrabando, a la importación de productos chinos, el dumping y a las condiciones arancelarias dispuestas en el TLC.

Las cifras no mienten, el 2018 finalizó con bajas en las ventas y en los ingresos para esta industria. De acuerdo con Robinson Gómez, director de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, los resultados económicos no son los esperados, debido importación de prendas de vestir del exterior (Arias, 2018).

Estos retos están generando cambios en las empresas textiles del país, las cuales han identificado la necesidad de modernizar sus equipos, reponerlos, reduciendo costos, innovando en su procesos y productos, agrandándolas plantas y diversificando su producción.

“Lo importante de esto es que los empresarios consideren que para “poder competir necesitan invertir, porque esos recursos se convierten en mayores eficiencias y ganancias para el sector privado”” (Raúl Ávila, tomado de Cubillos, 2018)

Adicionalmente, los empresarios le han propuesto al gobierno nacional imponer un arancel de 40% para los productos textiles provenientes de otros países, un IVA diferencial de 5% para las confecciones, reducción del arancel de 10% a 5% para los hilos y establecer monotributo para el sector textil (Dinero, 2018).

Expertos auguran que, como consecuencia de la innovación y la implementación de nuevas tecnologías a los procesos de producción empresarial, sumado a los cambios que esperan que el gobiernes realice en este campo, este año traerá mejores resultados para esta industria.

Otro de los grandes retos es motivar a los jóvenes y a los pequeños empresarios a emprender en este campo, ya que allí hay oportunidades de crear empresa que puede arrojar resultados satisfactorios.

Sumado a esto, esta es una industria que genera más de 1,85 millones de empleos al año, lo cual ofrece estabilidad laboral y muchas posibilidades de crecimiento económico para la nación.

Los riesgos que se toman al iniciar un negocio en este campo, son compensados por el contante cambio, la innovación, las nuevas formas de consumo de los clientes y su crecimiento económico (sea lento o rápido).

Otra de las razones de peso para ingresar a esta industria, es que hoy en día, no solo se producen telas y prendas para satisfacer una necesidad básica, también se hace para lograr un estatus y como una manera que las personas elijen para representar su personalidad.

De estas iniciativas, con el apoyo de el clúster y las agremiaciones, y la repuesta del gobierno a esta industria, se espera que para el presente año los indicadores aumenten y la industria pueda alcanzar mejores resultados.

Otra de las grandes oportunidades del negocio textil se encuentra en el mercado electrónico, se estima que cerca del 9% de los ingresos totales de esta industria se reciben por canales virtuales (Vega, 2018).

Este modelo de comercialización ha ayudado a mantener a flote grandes marcas del mercado, ya que le facilitan la adquisición del producto al usuario, los precios son más bajos y el cliente no tiene que movilizarse para realizar la compra.

De allí que se espera que para este 2019, el porcentaje de venta de productos textiles supere el 11%, además que estima que en 2022, el comercio electrónico de ropa pueda crecer a tal punto que logre ingresos de $0,74 billones de dólares (Vega, 2018).

De esta manera se presentan dos momentos en los que se encuentra el sector textil del país, por un lado, está presente el riesgo de sufrir una crisis por las razones ya mencionadas, mientras que por otro lado, esta tiene la posibilidad de aumentar sus ventas a través de otros medios y plataformas, todo depende de las dinámicas del mercado, la respuesta del gobierno frente a las solicitudes del sector y la innovación que realicen las empresas.

En Minuto de Dios Industrial seguimos apoyando y trabajando fuertemente en este sector, como parte de nuestro propósito para la generación de empleo en el país y la mejora de la calidad de vida de nuestros empleados y sus familias.

Referencias:

Arias, Ferney. (2018). El cara y sello del sector textil-confección en 2018. El Colombiano. Recuperado de http://www.elcolombiano.com/negocios/asi-cierra-el-ano-el-sector-textil-confeccion-en-colombia-IF9799208

Cubillos, Natalia. (2018). La mitad de las empresas apuesta por inversiones. El Colombiano. Recuperado de http://www.elcolombiano.com/negocios/economia/la-mitad-de-las-empresas-hara-inversiones-en-2019-FA9736171

Dinero. (2018). El S.O.S de los empresarios para rescatar a la industria de confección. Dinero. Recuperado de https://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/crisis-de-la-industria-de-la-confeccion-en-colombia/254274

Vega, Juan Pablo. (2018). La venta de ropa representa 6,9% de lo que mueve el comercio electrónico. La Republica. Recuperado de https://www.larepublica.co/internet-economy/la-venta-de-ropa-representa-69-de-lo-que-mueve-el-comercio-electronico-2771235