En los negocios, la ventaja competitiva es uno de los factores que más afectan a los empresarios, ya sea de manera positiva o negativa, lo cual depende de la gestión que se haga de esto al interior de la empresa.

La competitividad se traduce en la capacidad que tiene una empresa para poner en el mercado productos o servicios que cumplan las expectativas de los clientes con los que se pueda obtener los resultados de ventas esperados por la empresa (García, 2015).

Mientras que la ventaja competitiva es todo atributo estratégico que tiene un producto o servicio sobre su competencia, es decir, aquello “en lo que una empresa es mejor que sus competidores y con lo que es capaz de entregar el mayor valor a sus clientes (Luer, 2018).

Para que este proceso sea efectivo es necesario el poder identificar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas que tiene la empresa y el producto. De esta manera, se puede verificar en qué estado se encuentran aspectos como rentabilidad, cuota de mercado, servicio al cliente, desarrollo tecnológico u otros.

Al identificar esto y al tener claro en qué punto se encuentra la empresa debe comenzar a realizar las modificaciones pertinentes para luego salir al mercado, y como sabemos, esto se logra a través de las ventas.

Como es bien sabido, parte del desempeño empresarial depende de la fuerza comercial y de ventas que la empresa tenga. No tener esto puede afectar la imagen, al producto y a los ingresos de la empresa.

Recordemos que una parte fundamental del proceso de la empresa es la venta y distribución de productos o servicios. Es importante entender que esto no solo consiste en ofrecer un producto e intercambiarlo por dinero, esto consiste en relacionarse con los clientes, en establecer un lenguaje común, en desarrollar un medio de comunicación claro, en crear los contenidos de interés para ellos, entre otras cosas.

Sumado a esto, en la actualidad es muy importante la gestión de nuevos y novedosos canales de venta (como las redes sociales y el sitio web) en los que el cliente pueda interactuar y compartir sus opiniones inmediatamente.

La manera en la que presentas el producto, el packaging, el stand del producto, la calidad de los vendedores, los puntos de ventas, el envío, el acceso del cliente al producto, la comunicación en medios, entre otros, son factores decisivos a la hora de cerrar la venta con el cliente.

Y es esta forma de relacionarse con el cliente lo que hará que ellos recuerden la marca y el producto y se vuelvan leales a estos, y así, de esta manera, se logre marcar la diferencia que se espera.

“Nos enfrentamos a mercados competitivos en los que los productos y servicios se parecen cada vez más… los clientes son más únicos que nunca y resulta imprescindible tratarlos de modo individualizado… de allí que invertir en una fuerza de venta es una ventaja competitiva, ya que ellos son capaces de entender al cliente y al mercado” (Roda, 2018).

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Referencias:

García, Oliver. (2015). Competitividad, concepto e importancia. Milenio: Universidad Tecnológica el Valle del Mezquital. Recuperado de http://www.milenio.com/opinion/varios-autores/universidad-tecnologica-del-valle-del-mezquital/competitividad-concepto-e-importancia

Luer, Carlos. (2018). Cómo desarrollar y mantener una ventaja competitiva.  Merca2.0. Recuperado de https://www.merca20.com/como-desarrollar-y-mantener-una-ventaja-competitiva/

Roda, Javier. (2018). Saber vender, una ventaja competitiva al alcance de todos. Manum Consulting Group. Recuperado de https://www.grupomanum.com/es/noticias/saber-vender-ventaja-competitiva/