Todos tenemos habilidades duras y habilidades blandas. Estas definen lo que cada uno de nosotros somos, cómo nos comportamos, qué decimos y cómo respondemos a situaciones problemáticas, además de permitirnos conocer las aptitudes con las que contamos para alcanzar lo que nos proponemos.

Es importante aclarar que significa tener una habilidad, ya que esta suele confundirse con facultad, capacidad, aptitud, talento, potencial, preparación o destreza. Esta se puede considerar como la capacidad para hacer una cosa o ejecutar una acción de manera correcta y sencilla.

Estas habilidades se relacionan con actitudes, comportamiento y valores del trabajador. Se consideran blandas porque vienen intrínsecas en lo que cada persona es o porque se adquieren por relaciones sociales; mientras las duras, son las que se aprenden con el paso del tiempo.

Estas se estudian principalmente para identificar las actitudes y valores que tiene cada persona, con el fin de determinar cuales podrían ser sus actitudes frente a cargos y situaciones específicas.

Razón por la que hoy en día, las organizaciones prestan mayor atención a las cualidades y habilidades de una persona, más allá de sus títulos universitarios, diplomas y destrezas técnicas, sin importar el ámbito de conocimiento, debido a que el 85% del desempeño de una persona en su cargo, depende de sus habilidades blandas.

De allí que su evaluación sea de gran importancia para los procesos de selección de personal en las organizaciones. Según un estudio elaborado por LinkedIn (tomado de Universia, 2017), las empresas le dan mucha relevancia a esto, ya que esto facilita el desarrollo de los puestos laborales. Además, entre mayor sea el cargo, menos habilidades duras se requieren y más habilidades blandas son indispensables.

Hay que destacar que ambos tipos de habilidades son complementarias, por lo que muchas áreas de recursos humanos en las organizaciones, reconocen la importancia de estas al momento de contratar a alguien, detectando si el postulante cumple o no con los requisitos establecidos para la vacante.

En una encuesta realizada por la firma Fast Company (El observador, 2018), se determinaron las habilidades más valoradas y tenidas en cuenta por las empresas al momento de contratar a un candidato: solución de problemas, pensamiento crítico, adaptabilidad, redacción, organización, comunicación oral, análisis de datos, trabajo en equipo, entre otros.

En el ámbito educativo, las universidades y centros de formación se han involucrado de mayor manera en el desarrollo de las habilidades transversales, no solo en la formación de profesionales que respondan a necesidades técnicas.

Sin embargo, esto no significa dejar de lado la formación y preparación en aspectos técnicos y de conocimientos, por el contrario, te recomendamos seguir preparándote, ya que lo primero que ven los equipos de recursos humanos en las hojas de vida, es tu preparación académica y experiencia laboral. Para esto debes seguir preparándote. Nosotros te acompañamos en este proceso, por lo que te invitamos a participar de nuestros workshops, conferencias, diplomados y más.

Estamos seguros que esta formación, te preparará y te dotará de valores y competencias que te llevarán a destacarte de los demás en todos los ámbitos, proyectando tu futuro, tu carrera y tus relaciones personales para que llegues más rápido a tu objetivo.

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Referencias:

El observador. (2018). Las habilidades blandas más valoradas en las empresas. El observador. Recuperado de https://www.elobservador.com.uy/nota/las-habilidades-blandas-mas-valoradas-en-las-empresas-20181298240

Universia. (2017). Las 10 habilidades blandas más solicitadas en el mercado laboral. Universia Argentina. Recuperado de http://noticias.universia.com.ar/practicas-empleo/noticia/2016/09/13/1143528/10-habilidades-blandas-solicitadas-mercado-laboral.html