La inteligencia emocional tiene diversas utilidades, sin embargo, en los últimos años ha cobrado mucha fuerza en el ámbito laboral, sobretodo para aquellos que desean alcanzar el éxito profesional.

Este es uno de los deseos compartidos que pretenden alcanzar los profesionales en distintos campos del conocimiento, y aunque el éxito es subjetivo, las personas lo asumen de maneras similares.

El éxito profesional depende de cada persona y del momento de su vida en el que se encuentre, de los objetivos de vida, el desarrollo profesional, su visión de futuro y su vida familiar.

Pese a esto, la mayoría de personas asocian el éxito con la libertad de tiempo, sus ingresos económicos, el prestigio y la personalidad en un sector profesional, lo cual depende de la actitud y la personalidad de una persona, más no de una fórmula mágica.

“El éxito es la paz mental, es la autosatisfacción de saber qué haces lo máximo para llegar a ser lo mejor que eres capaz de ser”, Wooden.

Los psicólogos Ian MacRae y Adrian Furham (Robson, 2018) realizaron una investigación que estima que las personalidades que tienen alto potencial para ser exitosos tienen seis rasgos característicos:

  1. Meticulosidad: esta cualidad le permite a las personas seguir sus planes al pie de la letra, por lo que son buenos controlando sus impulsos y tomando decisiones, llevándolos a tener mejores resultados en lo que hacen, razón por la que en el ámbito laboral prestan mucha atención a los detalles.
  2. Capacidad de adaptación: esta cualidad es imprescindible para el manejo de la ansiedad y la facilidad de trabajar bajo presión, sin que estos factores alteren los comportamientos o decisiones que la persona deba tomar, además porque esto le permite reenfocarse rápidamente.
  3. Aceptación de ambigüedad: las personas que cuentan con esta capacidad de tolerar la incertidumbre pueden incorporar muchos puntos de vista a sus decisiones antes de tomarlas. Una persona con esta característica tiene la facilidad de reaccionar correctamente a los cambios que se generan en su entorno.
  4. Curiosidad: el interés por las cosas nuevas trae muchas ventajas en el ámbito profesional y laboral, ya que esto significa creatividad y flexibilidad.
  5. Tolerancia al riesgo: esto hace referencia a la capacidad para enfrentar las situaciones difíciles, la cuales pueden ser críticas en puestos gerenciales donde se necesiten tomar decisiones claves.
  6. Competitividad: su correcto uso es cuando se toma como la motivación que involucra hacer un mayor esfuerzo para alcanzar una meta.

Y si analizamos con cuidado estas características, nos damos cuenta que estas se encuentran controladas por la Inteligencia Emocional, que según Daniel Goleman (Fernández, 2002), teórico principal de esta corriente, esto se basa en cinco componentes prácticos:

Conciencia de uno mismo

 

Capacidad de reconocer y comprender nuestros propios estados de ánimo, sentimientos e impulsos, así como sus efectos en los demás.

 

Auto-regulación

 

Capacidad de controlar o gestionar nuestros impulsos y estados de ánimo.

Ejemplo: autocontrol, confiabilidad, fidelidad, integridad, adaptabilidad, etc.

 

Motivación

 

Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestro objetivos.

Ejemplo: motivación de logro, compromiso, iniciativa, optimismo

Empatía

 

Coincidencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los demás.

Ejemplos: comprensión de los demás, desarrollo de los demás, orientación hacia el servicio, aprovechamiento de la diversidad, comprensión organizativa.

Habilidades sociales

 

Capacidad para inducir respuestas deseables en los demás.

Ejemplo: influencia, comunicación, liderazgo,

impulso del cambio, resolución de conflictos, desarrollo de relaciones, colaboración y cooperación y habilidades de equipos.

Recordemos que la Inteligencia Emocional se forma al entender cuáles son los sentimientos propios y de los demás, intentando mejorarlos, además de sumar la habilidad de auto-motivarte para alcanzar los logros propuestos y el entender los que otros sienten.

Estas habilidades (también conocidas como inteligencias) son primordiales en el ámbito profesional, ya que permiten mejorar su desempeño laboral, trabajo en equipo, cultura de convivencia y la forma de comunicarse.

Según Goleman, el éxito profesional está ligado al coeficiente intelectual (IQ) de cada persona, teniendo en cuenta que esto mejora la inteligencia emocional y así conseguir una posición de liderazgo y éxito dentro del trabajo.

Y finalmente, uno de los secretos para lograr que el éxito profesional llegue a través de la Inteligencia Emocional, tiene que ver con la manera en la que nos relacionamos con los demás, en cómo compartimos los espacios y cómo nos comunicamos.

Si quieres mejorar estas habilidades y aprender a aplicarlas en el ámbito laboral y personal, te sugerimos cursar nuestro Diplomado en Coaching y Liderazgo Transformacional.

Referencias:

Fernández, Guadalupe. (2002). Daniel Goleman y los maestros de la Inteligencia Emocional. RRHH Magazine.com. Recuperado de http://www.rrhhmagazine.com/articulos.asp?id=1088

Robson, David. (2018). Los 6 rasgos de personalidad que pueden definir tu éxito profesional. BBC news. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/vert-cap-44192540