Una empresa sin una cultura organizacional establecida está destinada a no tener identidad, lenguaje y experiencias compartidas con sus empleados, lo cual afecta la productividad, el desempeño y los resultados generales.

Establecer un clima y una cultura organizacional fuerte llevará a tu empresa a tener empleados más felices, motivados, comprometidos con el trabajo, más conectados con los resultados y te ayudará a sacar adelante la estrategia empresarial.

A esta se le considera como un conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos y desarrollos en un grupo social, sustentado en las relaciones que se establecen entre sus participantes, los cuales asumen una serie de características y valores que los identifican y que son expresados de distintas maneras (CIMD, 2018).

La cultura organizacional se forma a partir de los símbolos, el lenguaje y las creencias compartidas que hablan de lo que la empresa es y hace. Esto ayuda a consolidar la toma de decisiones, la atención a los detalles, la orientación a los resultados, el dinamismo y la estabilidad laboral. Para que esta se encuentre acorde a lo que la empresa es, los líderes y gerentes deben (Gestión, s.f.):

– Definir la cultura empresarial que se ha de implementar.
– Constituir los comportamientos de la cultura interna empresarial.
– Manejar de forma rigurosa el ambiente de conversión, mejorar la comunicación empresarial.
– Construir una coherencia entre lo que se hace y lo que se dice.
– Dedicar más tiempo a la selección y contratación de empleados.
– Invertir en la construcción de marca.

Roger Harrison, experto en este campo, ha definido cuatro tipos de perfiles de cultura organizacional, basado en comportamientos, características, valores y objetivos empresariales:

1. Cultura orientada al poder: el objetivo de este tipo de cultura está orientado a alcanzar mejores resultados de competitividad, por lo que la toma de decisiones y el control de los empleados está centrado en una persona. Se caracteriza por: tener una fuente central de poder, la motivación es por dinero o símbolos, es una cultura fuerte y politizada.

2. Cultura orientada a la norma: este tipo de cultura busca la seguridad y la estabilidad en todos los aspectos de la empresa, por lo que sigue la norma estrictamente, asegurando las responsabilidades y el cumplimiento de los procedimientos. Esta suele ser lógica, racional, es burocrática y tiene un amplio conocimiento de las normas y especialización.

3. Cultura orientada a los resultados: se enfoca en los objetivos de eficacia y optimización de recursos. La estructura de la empresa, las funciones y las actividades se valoran en términos de contribución al objetivo. Aquí se comparte el conocimiento, es la más apta para la resolución de problemas y facilita el manejo de proyectos complejos e innovadores.

4. Organizaciones orientadas a las personas: su preocupación principal es el desarrollo y la satisfacción de los trabajadores, asociándolo a su realización personal. Esta es una cultura que está diseñada para servir a sus miembros, la influencia es “uno a uno” y el eje principal es el individuo.

Esto va a definir los tipos de relaciones, el lenguaje, la forma de comunicarse con los demás dentro de la empresa, al mismo tiempo que facilita la identificación de las experiencias y las conductas de los empleados.

Hay que considerar que la cultura corporativa es algo que puede cambiar con el tiempo y que puede ser definida o transformada de acuerdo a los intereses de los directivos de la organización.

 

Referencias:

CIMD [Corporación Industrial Minuto de Dios]. (2018). ¿Qué es la cultura organizacional y cómo implementarlas? CIMD. Recuperado de https://mdc.org.co/cultura-organizacional-como-implementarla/

Gestión. (s.f.). Tipos de cultura empresarial u organizacional. Gestion.org. Recuperado de https://www.gestion.org/tipos-de-cultura-empresarial-u-organizacional/