Resuelve los problemas mediante soluciones innovadoras con Design Thinking

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El Design Thinking es una metodología se ha venido implementando gradualmente en los últimos años en diferentes empresas como una forma de crear productos y servicios que buscan satisfacer las necesidades de los usuarios haciéndolos parte activa del proceso de creación. 

Es un método para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de los usuarios, proviene de la forma en la que trabajan los diseñadores de producto.

Según Tim Brown, actual CEO de IDEO, el Design Thinking:

“Es una disciplina que usa la sensibilidad y métodos de los diseñadores para hacer coincidir las necesidades de las personas con lo que es tecnológicamente factible y con lo que una estrategia viable de negocios puede convertir en valor para el cliente, así como en una gran oportunidad para el mercado”.

Parte de la importancia y el protagonismo que ha empezado a tener el Design Thinking en los últimos años están directamente relacionados con la innovación y la creatividad; aquello que permite a las empresas crear productos capaces de cambiar las reglas del mercado, y en la necesidad cada vez más evidente que tienen las organizaciones hoy en día de crear nuevos modelos y formas de entender los problemas a los que se enfrentan, no bajo la lupa de las formas tradicionales, sino de nuevos esquemas en tanto quieran diferenciarse y asumir un papel cada vez más destacado dentro del mercado y su entorno competitivo.

Empresas como Apple, Google o Zara ya lo han implementado en sus procesos, pues al ser un gran generador de innovación, se puede aplicar en cualquier campo, desde el desarrollo de productos o servicios hasta la mejora de procesos o la definición de modelos de negocio; su aplicabilidad tiene como límites nuestra propia imaginación.

El Design Thinking en la práctica

Este proceso se compone de cinco etapas, no es lineal, en cualquier momento podrás ir hacia atrás o hacia delante si lo ves oportuno, saltando incluso a etapas no consecutivas. 

Comenzarás recolectando mucha información, generando una gran cantidad de contenido, que crecerá o disminuirá dependiendo de la fase en la que te encuentres y a lo largo del proceso irás afinando ese contenido hasta desembocar en una solución que cumpla con los objetivos del equipo y seguramente, incluso los supere.

Empatizar

En el design thinking la fuente de información principal son las personas y lo que estas experimentan en relación a un tema en concreto directamente relacionado con nuestro producto, servicio o la operación del negocio. Por tal motivo no basta con simplemente indagar a ese grupo que es materia de investigación en un ambiente que puede resultarle extraño, como por ejemplo en el caso de los focus groups.

Más allá de eso, es necesario experimentar de primera mano lo que viven estas dentro de su propio entorno de modo que se pueda entender mejor sus necesidades, problemas y deseos. Por eso, debemos ser capaces de ponernos en el lugar de dichas personas para ser capaces de generar soluciones consecuentes con sus realidades.

Definir el problema

Luego de habernos puesto en los zapatos de las personas para quienes estamos intentando resolver el problema o necesidad, la idea será determinar cuáles son las áreas de oportunidad, siempre y cuando las haya y sean significativas.

Despues, se deberá especificar cuál o cuáles son esos problemas o desafíos que se intentan resolver y que nos llevarán a buscar una solución innovadora. Identificaremos problemas cuyas soluciones serán clave para la obtención de un resultado innovador.

Idear las posibles soluciones

Dado que la interdisciplinariedad juega un rol importante dentro del Design Thinking, el aporte de diferentes ideas y perspectivas resulta crucial para encontrar soluciones innovadoras a los problemas que se plantearon en el paso anterior. Aun cuando algunas ideas puedan sonar descabelladas e incluso parezcan absurdas, la clave en esta etapa está en fomentar la participación y en reconocer como válidos todos los puntos de vista sin que la gente se sienta intimidada. 

Es por esto, que hay que tener en cuenta que muchas veces la solución a un problema puede venir de donde menos se espera, y usualmente las ideas más extravagantes son aquellas capaces de crear las soluciones más radicales e innovadoras. En esta fase, las actividades favorecen el pensamiento expansivo y debemos eliminar los juicios de valor.

Prototipar modelos

Llegados a este punto la idea es hacer un diseño de la solución y tangibilizarla bien sea con un prototipo físico o digital. Independientemente de si se trata de un producto, servicio o proceso, tratar de representarlo bien sea con el uso de tecnología avanzada (como por ejemplo a través de software especializado o impresoras 3D), o quizás de una forma más básica, usando maquetas o incluso elementos como:
– Papel
– Cartón
– Plastilina

Esto nos ayudará a poder llevar a cabo el siguiente paso además de poder hacer ajustes al prototipo en caso que se requiera sin incurrir en demasiados costos dentro de ese proceso de mejora. Construir prototipos hace las ideas palpables y nos ayuda a visualizar las posibles soluciones, poniendo de manifiesto elementos que debemos mejorar o refinar antes de llegar al resultado final.

Evaluar y testear los prototipos

Finalmente, se llega a la etapa en la que el usuario va a poder interactuar con el prototipo y en la que nosotros podremos obtener retroalimentación de su parte para hacer mejoras que nos ayuden a ir perfeccionándolo.

Sin embargo, teniendo en cuenta que en esta fase nos podríamos encontrar con que incluso hayamos hecho una mala definición del problema presentando un prototipo que no logre satisfacer al usuario ni siquiera en un grado mínimo, hay que considerar este proceso como algo repetitivo en el que dependiendo de la evaluación que haga el usuario de esta representación, deberemos devolvernos uno o varios pasos atrás varias veces hasta dar con el resultado esperado por él y perfeccionar el modelo lo suficiente como para hacerlo una realidad e introducirlo al mercado.

Esto en caso que estuviéramos hablando del lanzamiento de un nuevo producto o servicio. Esta fase es crucial, y nos ayudará a identificar mejoras significativas, fallos a resolver, posibles carencias. Durante esta fase evolucionaremos nuestra idea hasta convertirla en la solución que estábamos buscando.

En qué ayuda el design thinking a una empresa

Finalmente, el Design Thinking además de ser un método que puede ayudar a cualquier empresa a asumir diferentes problemas y desafíos de una forma distinta tiene otras ventajas interesantes, pues se convierte en una herramienta cuyo valor no se reduce exclusivamente a posibilitar la creatividad y la innovación dentro de cualquier empresa; pues viéndolo desde una perspectiva más amplia, es una forma de aprender mientras se crea y se buscan crear soluciones que se adapten mejor a las necesidades de los usuarios.

Todo ello evitando los altos costos que pueden tener otros métodos más tradicionales en los que si algo saliera mal podría no haber vuelta atrás. ¿Parece un buen método de llevar a cabo los procesos de mejora y de nuevos productos para tu negocio no? ¡Atrévete a implementarlo!

Referencias:

Bien pensado (2015) Qué es el Design Thinking. Recuperado de https://bienpensado.com/que-es-el-design-thinking/

Dinngo Design think en español. (s.f) ¿Qué es el design thinking? Recuperado de http://www.designthinking.es/inicio/

Gestión (2018) Design thinking en la revolución digital. Recuperado de https://gestion.pe/blog/innovar-o-ser-cambiado/2018/06/design-thinking-en-la-revolucion-digital.html/?ref=gesr

Autor: Minuto de Dios

Autor: Minuto de Dios